La leyenda y una pequeña parte de Europa circundan San Carlos de Bariloche. La Colonia Suiza, patrimonio histórico, guarda todas las fascinantes características del siglo 19, época cuando se fundó, sin duda, para prevalecer como una verdadera muestra de tradición en Argentina. 

 

A solo 25 kilómetros de la ciudad de Río Negro se encuentra este territorio originalmente poblado por inmigrantes suizos. Para entonces se dedicaba a producción de materia prima y alimentos; sin embargo, hoy es una parada obligada para el turista más curioso y con ansias de cultura.

Historia de la Colonia Suiza

 

En 1985, la familia Goye, proveniente del cantón Valais de Suiza, se encontraba buscando un lugar fuera de su país que los hiciera sentir más “en casa” y tras haber permanecido diez años en Chile, llegó al pie del Cerro López, en Bariloche, donde hallaron aquel parecido con sus tierras suizas que los hizo convertir el sitio en un punto temático nacional. 

 

Los hermanos Félix, Camilo y María Goye se dedicaron a la agricultura y ganadería. Sus labores se expandieron por la producción de frutas, premiadas por su calidad, y de madera con el aserradero Goye & Fant, que le dio a la colonia más economía. Del trabajo de sus manos, y con la ayuda de otros suizos, construyeron sus casas, la primera escuela y la capilla; hoy emblemas de la pequeña villa de montaña.

Curanto y la gastronomía colonesa

 

Si hay algo que puede representar a la Colonia Suiza es el tradicional curanto, una comida de raíces araucanas, pero que se insertó en esta zona desde Chile por Emilio Goye, propulsor de este espacio histórico. Preparar este plato típico se convirtió en un evento. Inicialmente, se cava un hoyo en la tierra de 15 cm de profundidad, donde se colocan piedras bochas calientes. Luego se simula un manto de hojas de nalca o maqui, sobre las que se pondrán todos los ingredientes, cinco tipos de carne y cinco tipos de verduras. Se cubre con más hojas, un lienzo y arena para asegurar toda la cocción.

 

La gastronomía es la atrayente de visitantes de todas partes, pues no solo se disfruta del curanto, sino también de ricos asados, empanadas, quesos, frutas, verduras y una variada repostería casera.

Recorridos por la Colonia Suiza

 

Los atractivos en la Colonia Suiza se inician con la preparación del curanto. El acto de realiza cada domingo antes del mediodía para que turistas conozcan la magia culinaria que encierra este plato típico.

 

Por otra parte, tenés disponible una feria artesanal, un recorrido por las pintorescas y tradicionales casas, actividades para niños y venta de su exquisito chocolate. Podés recorrer los senderos andinos, con un caballo o en una amena caminata, para participar de las excursiones hacia la laguna Negra, el cerro López y el refugio Jakob.

 

Desde los campamentos Goye, Meli Hué y Huenei Ruca, también salen camionetas que ascienden hasta el refugio del cerro López con trayectos diarios por el “Museo de los viejos colonos”. Si sos de los atrevidos hay trekking para vos, y de cualquier modo, como apasionado por la naturaleza, la Colonia Suiza es ideal para explorar costumbres y su valor histórico.

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