En el interior de este pulmón vegetal que se extiende por Argentina, Brasil y Paraguay se esconde un sinfín de sorpresas que todo amante de la naturaleza quiere descubrir. Haciendo un recorrido por su frondosa inmensidad nos encontramos con tres firmes razones por las que no debes dudar en visitarla. Conozcamos la Selva Misionera de Iguazú, el espacio de mayor diversidad biológica del país.

 

El Parque Nacional de Iguazú, creado en 1934, acobija este punto que garantiza el contacto más directo con el medio ambiente. Los más cálidos valles y la quietud de sus ríos resguardados por un conjunto montañoso de sierras te dan la bienvenida a un nuevo concepto de turismo ecológico que le valió, 50 años más tarde de su fundación, para ser Patrimonio Natural de la Humanidad.

Cataratas del Iguazú, una de las siete maravillas del mundo

 

En la Selva Misionera se pueden observar algunos de los 274 saltos naturales que encierra, pero existe un lugar donde se encuentran los más altos e imponentes: Las Cataratas del Iguazú. Su majestuosidad y sublimidad las convirtieron, en 2011, en una de las siete maravillas naturales del mundo.

 

“La Garganta del Diablo”, el salto de 80 metros que pasa la frontera entre Argentina y Brasil, te dejarán sin aliento. Aunque lo intentés, no vas a poder describir con palabras su excentricidad y solo te quedará dejarte acariciar por su bruma, vivir los colores de su cielo y percibir el lejano cántico de las aves. Es un espectáculo que podés deleitar desde pasarelas en Puerto Canoas.

Biodiversidad, vida y color

 

Por las inmediaciones de la Selva Misionera de Iguazú suelen verse toda clase de animales: coatíes, tapires, venados y yaguaretés. Especialmente, en el sector de las pasarelas observarás ejemplares del tucán grande. Al finalizar la jornada, se pasean en parejas entre los árboles para pasar la noche.

 

 

La selva encierra las mejores condiciones para la coexistencia de 448 especies de aves, 80 de mamíferos y una cantidad mayor de peces, batracios y reptiles, mariposas y polillas. También hacen vida la exuberante águila harpía y los vencejos de cascadas, un tipo de golondrinas único en el mundo que figura en el escudo del Parque de Iguazú.

Excursiones para poetas y aventureros

 

La atracción más significativa en la Selva Misionera de Iguazú siempre serán las caídas de agua; sin embargo, nuevas alternativas como los recorridos que permiten conocer otros aspectos del parque, divertidos paseos en lancha y las pacíficas caminatas por sus senderos son otras opciones para capturar cada fragmento del paisaje.

 

En el Centro de Visitantes hay dos salas temáticas que exponen la biodiversidad de la selva y su cultura. Excursiones en vehículos 4×4 o en el Tren de la Selva te llevarán a bordear el río Iguazú y, para los más atrevidos, hay helicópteros de paseo dispuestos a sobrevolar la grandeza de esta zona.

Ante la progresiva deforestación, la Selva Misionera se rehúsa a desaparecer y se muestra cada vez más sobrecogedora esperando que el mundo la conozca. Si todavía tenés dudas, mirá lo que te tiene preparado este ícono turístico que atesora todas las propuestas de ambiente e historia que todo apasionado debe tener en su itinerario.

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